Prueba OMODA 5, un caballo de Troya chino que pretende causar mucho revuelo

OMODA es una más de las marcas chinas que están intentando hacerse un hueco en el mercado europeo. Por ahora no muchos conductores la conocerán, aunque su campaña de lanzamiento está siendo bastante agresiva. Su imagen empieza a ser conocida y dentro de poco serán varios los modelos disponibles en nuestro mercado. El primero de ellos es el OMODA 5. Un SUV compacto que se dirige a la línea de flotación de la industria. Los planes son atrevidos y ahora, por fin, podemos darle sentido a un coche que tiene todo para triunfar.

OMODA irrumpe en España con fuerza y con un producto muy atractivo.

España es el primer país de Europa en contar con la presencia de OMODA. Muchos se estarán preguntando que de dónde viene o quién hay detrás y la respuesta sorprenderá. Estamos ante una de las varias marcas de Chery, el sexto fabricante a nivel chino y el mayor exportador de vehículos de China. Su presencia abarca más de 80 países diferentes repartidos en todos los continentes del mundo. En 2023 produjeron casi 1.9 millones de vehículos, más que Tesla para hacernos una idea, exportando casi un millón de ellos.

La llegada a España se ha hecho pensando no sólo en ofrecer producto, sino también una red comercial que sirva de sustento a toda la estrategia. Actualmente son más de 55 los puntos de venta y postventa que tienen repartidos por toda la geografía y esperan cerrar el presente curso con un total de 70 instalaciones que servirán para ocupar el 93% del territorio nacional. Se han asociado con distribuidores importantes tanto en concesiones como en logística. Cuentan con el sustento de una gran empresa para la parte de postventa y distribución de piezas. En 24 horas son capaces de suplir componentes a cualquier centro de la península, 72 horas en el caso de las islas.

Por tamaño, el OMODA 5 se instala cómodamente en el segmento C-SUV.

¿Con todo esto qué quiero decir? Pues que OMODA es un rival a tener en cuenta. No es otra extranjera más intentando vender algo que no tienen. Su apuesta, como ya he dicho, es firme y muchos más productos llegarán este año y los siguientes. Junto a OMODA pronto conoceremos los productos de Jaecoo, otra de las marcas de Chery. Su llegada a los puntos de venta se realizará a lo largo del segundo semestre del año, dando prioridad a las unidades ICE y, posteriormente, a los modelos electrificados. El Jaecoo 7 nos visitará, al igual que el OMODA E5, la versión 100% eléctrica del coche que hoy centra nuestra atención.

No se puede negar que el 5 tiene muy claro dónde atacar. El segmento C-SUV europeo es el de mayor volumen de ventas. Todas las marcas sin excepción alguna pelean en la categoría con al menos un producto y los chinos no iban a ser menos. El OMODA 5 se instala cómodamente en el sector gracias a sus 4,4 metros de largo, 1,82 metros de ancho y 1,59 metros de alto. A esas medidas hay que sumar una distancia entre ejes de 2,63 metros. Entre sus rivales podemos nombrar figuras ilustres como el CUPRA Formentor, los KIA Niro y Hyundai KONA o el Toyota C-HR, entre otros. También es sensato mencionar al MG HS, aunque este es sensiblemente más grande.

Para el exterior sólo hay 11 combinaciones diferentes, 8 monotono y 3 bitono.

A simple vista se puede reconocer un aspecto diferente, llamativo podría decirse. En el frontal nos encontramos con una parrilla de grandes proporciones que con sus pequeñas aberturas diamantadas recuerdan a los ojos de una araña. Con una firma lumínica discreta, el faro inferior es el principal. La personalización no es el fuerte de OMODA, todo lo contrario. La simplicidad es la tónica general. Hay ocho colores diferentes para la carrocería, más tres acabados extraordinarios con dos tonalidades, sólo disponibles en el acabado más alto de todos. Ninguna de las pinturas supone gasto alguno para los clientes, algo que seguro muchos agradecerán.

En la vista lateral se adivinan unas proporciones muy equilibradas y lógicas con detalles en contraste como las llantas oscurecidas. La luneta trasera cae agresivamente al cruzar el pilar C, dando una sensación aerodinámica positiva. La trasera es, para mi, la parte más atractiva del coche, aunque no puedo negar ni obviar el parecido que guarda con el Nissan Ariya. Una franja de LED recorre todo el ancho como recurso cada vez más habitual en la industria. Las líneas horizontales generan esa sensación de empaque y el único problema que achaco es que la boca de carga del maletero es excesivamente alta.

La presentación interior es buena, pero lo mejor es la calidad percibida.

De puertas para dentro nos encontramos ante una presentación que también empieza a ser excesivamente usada. Un sistema de panel doble centra casi toda la atención. Dos pantallas de 10,25 pulgadas unidas por una gran moldura bien integrada en la parte superior del salpicadero. A pesar de lo llamativo de la presentación digital, OMODA no se olvida de los botones físicos. Bajo la pantalla encontramos el módulo de la climatización integrado en la moldura inferior e iluminada. Es fácil controlar la temperatura, ya sea a través de dichos botones, a través de la pantalla o también mediante el mando fónico integrado que responde al comando “Hola OMODA”.

El sistema multimedia es fluido, rápido y muy sencillo. No abruma ante cientos de menús o submenús. Es rápido encontrar lo que se necesita y es de agradecer. Tampoco ofrece el mismo despliegue que otros sistemas europeos, si sus problemas. Por no contar no cuenta con navegador, pero gracias a la conectividad con teléfonos Android (Android Auto) y Apple (Apple CarPlay) no se echa en falta. Conectividad que por cierto se puede realizar de forma inalámbrica o mediante cable. Gracias a ello podemos tener las aplicaciones del móvil completamente integradas en el coche, haciendo más fácil incluso el manejo del sistema.

La cámara de 360 grados es un recurso muy práctico y no muy habitual en la categoría.

Una de las grandes dudas ante la llegada de una nueva marca y un nuevo modelo es la calidad. He de reconocer que nada tiene que envidiar a productos japoneses, coreanos o americanos. La calidad de materiales está al nivel de la categoría. Superficies en su mayoría blandas que arrojan una buena sensación al tacto, aunque también hay plásticos. Los que hay ofrecen buen tacto y, lo que es mejor, no están en ninguna superficie que deba tocarse habitualmente. La ejecución es buena, los ajustes son buenos y todo parece sólidamente unido, incluso el túnel central. Buena apariencia y buena calidad como se suele decir.

El OMODA 5 está disponible en dos acabados posibles: Comfort y Premium. De serie ofrece un gran despliegue de tecnologías. Cabe mencionar sistemas como la cámara trasera, sensores de aparcamiento delanteros y traseros, tapicería de piel, faros Full LED, climatizador automático, acceso y arranque sin llave, asientos delanteros eléctricos y calefactados, tomas USB y el cargador por inducción de 50 W para teléfonos móviles. A todo eso hay que sumar 13 sistemas ADAS que le permiten ofrecer las 5 estrellas Euro NCAP. Por sólo 2.000 euros más podemos dar el salto e incluirlo todo, incluyendo el climatizador bizona, el techo panorámico, iluminación ambiental con 62 colores diferentes, portón del maletero eléctrico, la cámara de 360 grados y el volante calefactable.

El OMODA 5 sólo está disponible con cambio automático de doble embrague.

A nivel de equipamiento no se echa en falta nada importante. Los pasajeros podrán disfrutar de muchas comodidades que en otros modelos costaría mucho más. Esos lujos tecnológicos se refuerzan con un espacio interior generoso. Los tres ocupantes de las plazas posteriores disfrutan de mucha amplitud para las piernas, aunque no tanto para la cabeza. Pasajeros de más de 1,85 metros de estatura pueden rozar en el techo, aunque la peor plaza en ese sentido es la del copiloto. Con mi 1,75 metros de estatura apenas me sobran 3 dedos y el asiento no se puede regular en altura. El maletero tampoco es especialmente amplio, 360 litros de volumen mínimo ampliables a 1.075 litros si se abate por completo la segunda fila de asientos. Correcto, pero mejorable.

A la hora de movilizar el 5, OMODA emplea un sólo motor de gasolina de cuatro cilindros turboalimentado con 1.600 centímetros cúbicos de cilindrada. Desarrolla 185 caballos de potencia y 290 Nm de par motor. El bloque siempre se asocia con una caja de cambios automática de doble embrague y siete velocidades que envía toda la fuerza del conjunto al eje delantero. En España homologa la pegatina C y no, no llegarán versiones electrificadas con etiqueta ECO. Si queremos un distintivo ventajoso hay que dar el salto a la electrificación total del OMODA E5, que llegará en un par de meses con 430 kilómetros de autonomía eléctrica homologada (ciclo WLTP).

El diseño exterior es muy atractivo. Un estilo muy llamativo.

Al volante del OMODA 5

Hay que reconocer que sobre el papel estamos ante un coche muy competitivo, pero es a la hora de arrancar el motor cuando el OMODA 5 se la juega. Tras realizar los primeros kilómetros con él debo reconocer que las primeras impresiones son buenas. Me ha llamado la atención que el motor tiene bastante empuje. Oficialmente marca una aceleración de 0 a 100 km/h en 7,8 segundos. No es un dato extraordinario, pero más que suficiente. La pegada en parado y a baja velocidad es notable. Acelera con contundencia y eso se agradece a la hora de salir desde parado o a la hora de adelantar en vías secundarias, algo que hace con soltura y naturalidad.

La caja aprovecha perfectamente el motor y no se echa en falta más rendimiento. Hay tres programas de conducción: Eco, Normal y Sport. A pesar de que cada uno de ellos se centra un tipo de dinamismo diferente debo reconocer que no hay grandes diferencias entre ellos. Se aprecian mínimos cambios en la respuesta del pedal y de la dirección electrónica, el elemento que para mí más tiene que mejorar. El volante apenas transmite información al conductor al estar excesivamente asistido. Echo en falta peso en la dirección para que así el guiado sea más intuitivo. Eso sí, a baja velocidad se agradece tanta asistencia. Las maniobras en parado son fáciles de realizar.

Las plazas traseras son amplias, sólo se echa en falta algún centímetro de altura.

Tampoco podemos decir que el OMODA 5 es el coche más dinámico del mundo. La suspensión está configurada para el confort y realmente se hace valer. En carreteras rápidas es estable y va bien plantado en el asfalto. La rumorosidad interior está controlada. Apenas hay grandes ruidos que perturben la conducción. Se nota que los chinos han prestado especial atención en la materia, tal y como se comprueba al descubrir el doble acristalamiento de las ventanillas delanteras. Es un coche cómodo con el que poder realizar largos viajes sin sufrir. Un coche familiar que se antoja como resolutivo ante cualquier tipo de uso, ya sea en el día como para realizar largos trayectos por carretera.

Posiblemente, el único punto débil lo encontremos en el consumo. Oficialmente el registro marca un gasto de 7,5 litros por cada 100 kilómetros recorridos, por lo que es lógico pensar que en una conducción normal y rutinaria, con sus atascos y sus prisas, el consumo ascenderá por encima de los 8 litros. En esta primera prueba hemos podido bajar hasta los 6,9 litros de media, aunque hemos tenido especial cuidado con el acelerador y hemos tenido algo de ayuda con el terreno. Su depósito de 57 litros permitirá recorrer más de 700 kilómetros sin tener que parar a repostar.

El acabado Premium ofrece un sistema de iluminación ambiental con 62 colores diferentes.

Hay algo que todavía no he mencionado y que, a priori, es el gran arma del OMODA 5, su precio. En España está disponible desde los 27.990 euros para su acabado Comfort. El más completo, el acabado Premium, eleva la factura final hasta los 29.990 euros. Todo ello sin promociones. La oferta de lanzamiento permite reducir el precio en 2.000 euros si nos acogemos a la financiación. OMODA ofrece 7 años de garantía o 150.000 kilómetros, lo que antes suceda, incluyendo asistencia en carretera en toda Europa durante los tres primeros años. Opcionalmente esa ayuda se puede extender hasta los 7 años.

Conclusiones

Los coches son cada vez más caros y cuesta encontrar productos a un precio atractivo. La gran fortaleza del OMODA 5 es su excelente relación calidad-precio. Mucho coche por ese precio. La estrategia no sólo es agresiva, es buena siempre y cuando se mantenga el precio. Hay buenas razones que justifican su compra como el precio, la calidad de sus acabados, el espacio interior o el destacado equipamiento de serie. También es necesario pulir algunos detalles como la dirección poco informativa o un consumo elevado según los estándares europeos. A pesar de ello son más los aspectos positivos que los negativos, de ahí su buen resultado en nuestras valoraciones.

OMODA quiere dar de que hablar con un producto sumamente interesante.

Opiniones del Experto

  • Amplio equipamiento
  • Relación calidad-precio
  • Espacio interior
  • Dirección muy asistida
  • Poco dinamismo
  • Consumo elevado

ValoraciónNota7.9

Comportamiento7

Prestaciones8

Confort de marcha8

Seguridad8

Consumos7

Calidad interior8

Equipamiento9

Habitabilidad8

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